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Mi Historia

Updated: Dec 29, 2020

Esta es mi historia shockeante del camino que tomé de dejar de cubrir mi dolor y volver a descubrir mi propósito en la vida.


Descubriendo la Verdad

Pense que era virgen hasta que tenía 20 años. Me baje del escenario la noche de Año Nuevo 2010 y mi nueva identidad como sobreviviente de abuso sexual me golpeó el corazón rompiendo mi paz y dejándome sin aire. Justo había debutado mi primera canción, “Window” adelante de 1.2 millones de personas en Times Square, lanzado una campaña nacional de tele con Nivea, y me habían entrevistaron para la revista PEOPLE de estados Unidos. Finalmente llegue a cumplir mis sueños como cantante.


Pero los recuerdos fueron tan fuertes que me voltearon de la cúspide de mi carrera y me obligaron a esconderme. Me mude a una casita en la montaña de Topanga Canyon en Los Ángeles y no salí de ahi por los siguientes dos años. Por suerte tenía suficiente dinero de todos los contratos que había firmado, lo que me ayudó para ese tiempo di aislamiento. Cambie mi numero de teléfono y deje de conectarme con el mundo entero. Las únicas personas que tenían acceso a mí eran mis tres mejores amigos. No quería que nadie me tocara ni que nadie me viera. Me tenia que bañar tres veces al dia porque me sentía sucia. Me sentía prisionera de mi propio cuerpo y no entendía que me estaba pasando.


Desarrolle fobias, ansiedades y ascos, sufrí de terribles pesadillas, y me despertaba congelada y desorientada muchas mañana. Los días que me pesaban menos hacia trekking, componía canciones, aprendía el piano, leía libros de psicología, y escribía en mi diario. Trate de poner las piezas del rompecabezas en su lugar con cada sueño que tenía, luchando para reencontrarme con la verdad. Y un dia supe. Había juntado suficiente información de recuerdos y reacciones somáticas para saber con certeza que había sido mi papá quien me abuso. En ese mismo instante, la cara se me inflo como un globo y como si me hubiera tragado una pelota de rugby y así quede por los siguientes nueve años. Olvidate de tu carrera musical Delfina, pensaba cada vez que me miraba al espejo.

La hinchazón me hacía mucha presión en la garganta, lo que causaba una grande dificultad para cantar. Entraba y salía de hospitales con frecuencia para tener cirugías y hacerme ver por especialistas. Nada me ayudaba. Los doctores me aseguraban que no era una situación potencialmente fatal, sino que era un deformación que me acompañaría de por vida. Las cuentas médicas se acumularon y yo me quede enterrado debajo de la vergüenza de tener una apariencia externa que lloraba el horror de mi realidad interna tan distorsionada.


Recuperando mi vida

Eventualmente logré encontrar un estilo de vida que minimizaba la inflamación y pude sacar fuerzas para volver a relacionarme con el mundo y mudarme de la montaña. Habían pasado cuatro años y necesitaba ganar dinero. Me mudé a Santa Mónica donde agarre mi guitarra y volví subirme al escenario para reconstruir mi carrera de música desde cero. Mi cara seguía hinchada y mis visitas a los hospitales seguían siendo frecuentes, pero disimulaba el dolor y seguía adelante, dispuesta a conseguir la vida que había perdido.


Busque respuestas a mi dolor en el mundo de yoga y la espiritualidad Nueva Era, agarrándome de cualquier cosa que le diera sentido al desastre que cargaba. Crecí siendo Católica, pero mi fe había desaparecido con los años y el concepto de luchar en contra las tormentas con el amor Cristo no era algo que yo conocía. Entonces empecé a practicar meditación, astrología, numerología, filosofía oriental, psicología emocional, tipología de personalidades, regresión de vidas pasadas, y más. Busque curarme físicamente a través de acupuntura, ayurveda, masajes, ajustes quiroprácticos, reiki, ejercicio físico, y dietas estrictas. Y explore mi sexualidad intentando curar los miedos paralizantes y la vergüenza que sentía estando en la cama. ¿Qué importancia tenia ahora ser virgen, ya que mi inocencia me la habían robado? Pase por hombres como si me estuviera probando zapatos en una tienda.


A pesar del dolor y mi infinita búsqueda por encontrar una explicación, 2014 al 2017 fueron unos de mis años más creativos y productivos. Compuse dos álbumes de canciones, tuve shows para pequeñas audiencias en Nueva York, Los Ángeles, y Buenos Aires, y descubrí una nueva pasión por la escritura y el activismo. Mi conocimiento profundo en el mundo de la salud me llevó a que me contrataran como escritora en famosas revistas de entrenamiento físico. Mis artículos fueron publicados en Muscle & Fitness, Men’s Health, M&F HERS, y FLEX. Me hice vegana y empecé a levantar pesas en el famoso gimnasio Gold’s Gym en Venice Beach, California y pude promover el movimiento vegetariano introduciendo artículos verdes y “Lunes sin Carne” a las revistas super-musculares.



Mi pasión por el activismo y el ejercicio físico se combinaron en el 2016 cuando me junte a correr con el equipo Skid Row Running Club. (Skid Row es donde se encuentra la mayor concentración de personas vagabundas en Los Ángeles.) Nunca me había entrenado para una maratón, pero la idea de ayudar a la gente sin hogar a través del ejercicio me dio intriga. Entonces me sume. Mi equipo consiste de oficiales de policía, abogados del estado, adictos recuperándose, ex-convictos, y ciudadanos comunes como yo. Craig Mitchell, nuestro líder, fundador, y Juez de la corte Superior de Justicia de Los Ángeles, nos llevaba a correr 8km por las calles sucias y llenas de basura dos veces por semana. Corríamos esquivando jeringas, huyendo de figuras desconocidas emergiendo de las carpas villeras, y disfrutamos el maravilloso amanecer sobre el Río de Los Ángeles.


Sentí que finalmente había encontrado “mi gente,” gente que me entendía, gente que se podía relacionar con mi desesperación y lastimas, gente con la cual me sentía cómoda. Corríamos, charlabamos, y compartíamos nuestra penas de tener familias rotas, hogares abandonados, y destinos perdidos. Hasta les entendía sus deseos por la auto-destrucción, sabiendo que no faltaba mucho para que yo mismo me rindiera por completo. Me entrené por seis meses y en Marzo 2017 terminamos la maratón de Los Ángeles. Fue glorioso.. Después use mis conecciones que había hecho en las revista para poder equipar con nuevas máquinas el gimnasio en la misión, Midnight Mission.



Destapando Mi Historia

Pero no había cantidad suficiente de corridas, yoga, veganismo, meditación o marihuana que pudiera cubrir las heridas corrompidas en mi corazón. Seguía sin familia. Sin duda había encontrado una familia en Skid Row y tenía una familia de amigos que me amaban, pero no tenía mi familia. Eso me traía mucho dolor y melancolía. El silencio y negación habían distanciado las relaciones de hermana a hermano, hijo a padre, y madre a hijo en todo el árbol familiar.


Entonces para Navidad 2016 decidí romper el silencio y hablar de la verdad de todo lo que me había pasado. Lo que quise que fuera un video-selfie corto termino siendo una mini-película de 17-minutos que le puse, “The Coverup Girl Movie.” El 19 de Enero del 2017 subí el video a Facebook sin darle mayor atención. Pero compartir mi historia me cambió la vida y 2017 pasó a ser un año inolvidable.

El video se hizo viral en Buenos Aires donde mi papá era una figura internacional en los años 80 por ser jugador de rugby en el equipo nacional. Los Argentinos se quedaron conmocionados al enterarse de la caída de su héroe y periodistas del prestigioso periódico nacional “Clarín” atravesaron el mundo para entrevistarme. Sobrevivientes de abuso sexual me empezaron a contactar de todas partes del mundo y de repente me encontré en el medio de un enorme movimiento social, 10 meses antes del #metoo. Y en ese tiempo hubo una sucesión de increíble milagros -- mis cuentas médicas fueron perdonadas, mi cara se curó en un 80%, y recupere los vínculos de familia cuando mis familiares de Buenos Aires salieron a apoyarme.


Fue un año de progreso y avance importante. Me libere de los secretos del pasado y me propuse levantarme y seguir la carrera de empoderamiento de mujeres con determinación y coraje, a donde fuera que me llevara el camino. En Junio del 2017 me ofrecí de voluntaria en el número de teléfono de crisis del YWCA (Young Women’s Christian Association) especializada en recibir llamadas de víctimas de la violencia sexual. Y en Octubre funde una organización sin fines de lucro con mis amigas para apoyar a las mujeres que se hacen ver en el hospital a causa de la violación.


Y ahí empezó el movimiento #metoo. En Octubre del año 2017, el internet explotó con una ola global de sobrevivientes que se animaron a desahogar sus traumas de abuso por la primera vez en la historia. Fue un momento de altas emociones del cual yo estaba agradecida de ser parte. Pero mis éxitos se extinguirían demasiado pronto.


Mi papa me hizo un juicio, pero le gane.

En Enero del 2018 me llegó una carta de los abogados de mi papa diciendo que si yo no sacaba el video del internet él me iba llevar a la corte. Me puse a contemplar mis opciones durante un mes preguntándome a mí misma, sacó el video o me pongo a luchar? Yo sabía que mi historia era una parte vital de mi arte y mi activismo, pero no estaba preparado financieramente para encarar este gasto. Entonces al cabo de un mes en Febrero 2018 saque el video de vista pública y colgué mi capa de super-heroe, aliviada al menos al saber que había un ejercito de mujeres convirtiéndose en campeonas para liberar a tantas otras, ya que yo no seguiría.

Pero Dios tenía otros planes para mí.


Después de enterrar mi película “The Coverup Girl Movie” saque pasaje a Paris con mi tarjeta de crédito y me prometí un verano de paz Parisiano para reinventarme artísticamente. Los meses que pasaban parecían ser eternos. Sentía que mi vida había dejado de tener color, como un tono pálido blanco que te adormece en una típica sala de espera. Deseaba beber de París y volver a ver mi vida color en rose.


Finalmente llegó Mayo y estaba lista para irma. Días antes de despegar una mujer me tiró los papeles por la cabezo lo cual provocó en mí una sensación de fuerza que surgía desde lo más profundo de mi ser. Algo que nunca antes había sentido en mi vida. Y de un instante al otro un poder sobrenatural lleno de fe, esperanza, y clara visión de victoria me empoderó a ver que está ya era una guerra ganada. Pero como lograrlo?


Me caí de rodillas y le implore a Dios con todas mis fuerzas por la primera vez en diez años, y le dije, Dios, si vos me ayudas a ganar este juicio te prometo usar los dones que me diste para servirte. Estoy segurísima que Dios me escucho porque el camino a la victoria fue inexplicablemente milagroso, lo cual solamente podría haber venido de su mano, desde el principio hasta el final.


Empecé a hacer llamados. Ya no importaba si podia pagar o no a un abogado. Solo sabía que necesitaba uno. Llame a mi amigo Tony para preguntarle si conocía a Gloria Allred de Malibu. Ella estaba representando a las mujeres que acusaban en ese momento a Bill Cosby y a Harvey Weinstein, total no tenia nada que perder.. Pero Tony no la conocía, pero me dijo que su hermana era una super-agente en Hollywood y seguramente tenía conecciones para ayudar. “El único problema,” me dijo, “es que mi hermana esta en Paris con Serena Williams en Roland Garros, y vos necesitas ayuda ahora.” QUEEE?! La casualidad me sacudió de la silla.


A todo esto yo venía pensando que me iba a quedar sin ir a París cuando en realidad la solución me estaba esperando allá. “YO VOY A ESTAR EN PARÍS ESTE FIN DE SEMANA!” le grite incrédula del otro lado del teléfono. Y así fue. Viaje a conocerla y me ayudo con absolutamente todo. Me conecto con su amigo abogado, Benedict Morelli, quien me represento sin cobrarme, y en tres cortos meses ganamos el juicio. No solamente ganamos, sino que mi papa perdió el caso “with prejudice” que en Estado Significa en la ley Americana que él nunca más me puede volver a hacer un juicio por contar mi historia. En Agosto del 2018 gane para siempre el derecho legal de poder hablar sobre mi propia vida y recupere mi carrera como cantante y activista social.



Jesus Me Curo El Truama (TEPT)

Mi vida solo fue para arriba después de ganar el juicio. La victoria me restauro mi dignidad y disolvió capas de miedo y vergüenza que se habían petrificado en mi corazón después de tantos años de silencio. En la película, “The Coverup Girl Movie” yo le conté al mundo que había conquistado mis miedos, desórdenes, y ansiedades. Pero me di cuenta que mi definición de triunfar se había quedado corta. “Triunfar” significaba convivir con mis trabas y traumas y aceptarlas como una parte normal y permanente en mi vida, así como ese 20% del hinchazón que quedaba en mi cara. Era experta en manejar mis los altibajos del TEPT (trastorno por estrés postraumático) con un mezcla de auto-dosis de marihuana, alcohol, poesía, y sexo. Pero ahora que había conocido la victoria, sabía que había algo más. No quería seguir manejar el trastorno-- quería liberarme totalmente.


Así fue como empecé a hablar con Dios y a escuchar videos en YouTube Cristianos. Los pastores hablaban sobre un vida libre de sufrimiento y ansiedad a través de Jesús. Yo quería eso, pero no sabía como conseguirlo. Así que seguí suplicándole a Dios con fe. Muchas veces decía en voz alta, Jesús, te doy mi vida. Jesus, no quiero sufrir más. Jesus, por favor arregle mi vida. Estaba enojada y amargada. Pero también tenía esperanza. Entre en una época de rezar sin parar lo cual hizo que surgiera en mí un deseo de volver a ser pura, creyendo que era posible. Me di cuenta que había llegado el momento de cortar con todo lo tóxico y con las distracciones de mi vida, esta vez para siempre. Corte con mi novio, deje de fumar y tomar, juré no volver a tener relaciones hasta casarme, y saque todas la malas palabras de mi vocabulario. Me vacié de todo, me aferre a las promesas de Cristo y espere que mi vida mejora “porque con Jesús todo se puede.”

Y un dia vi la luz. El 17 de Mayo del 2019, me volví a bautizar en el Océano Pacífico el dia que cumplía 30 años. Me tiré de cabeza al camino desconocido con un abandono total. Tire todos mis libros de autoayuda, espiritualidad Nueva Era, filosofía, y psicología.


Empecé a leer la Biblia y mantuve mi pureza. Remplace sexo por rezar, alcohol por adorar y cantar, y estar fumada por recibir la sagrada eucaristía. Seis meses después, sentí literalmente demonios saliendo de mi cuerpo así como eso que describen en la Biblia. Me libere de 60 síntomas que venía acarreando por los últimos 22 años. De un momento al otro Jesús me curó de todos ellos. Ahora entiendo porque algunos pastores lo llaman a Jesus el programa de “un paso” y no los 12-pasos.


Descubriendo Mi Propósito En La Vida

Lo que más miedo me dio, mas allá de contarle al mundo entero de mis secretos, fue entregarle mi vida a Jesús. Yo no sabía ni qué esperar. Al principio me preguntaba, ¿Cómo podrá Jesús ayudarme si él es invisible y está lejos de mí? Pero Jesús me revoluciono la vida, solo tenía que conocerlo más. Y te digo -- el es cool. Es como un unicornio. Tiene su propia magia algo así como es magia que ves en las películas de Harry Potter o Matilda. Pero con la diferencia de que él es el Rey del Universo y su forma de hablar es a través de los milagros, señales (coincidencias) y hechos maravillosos (imposibilidades). Siento su guía en mi corazón, esa a voz a la cual llaman su Espíritu Santo, similar a la idea mundial de que uno puede “canalizar un espíritu superior” solo que cuando me habla Jesús no me da miedo. Su voz es una voz amorosa que siempre me lleva por caminos que me empoderan y me curan, aunque si me invita a hacer cosas nuevas o difíciles que me cuestan muchísimo al principio (como perdonar a mi papa o empezar este blog.) La voz de Jesús nunca me humilla ni me condena. Él ve una versión restaurada de mí que ni siquiera puedo comprender y me habla a mí como si yo ya fuera esa. Sus afirmaciones son más poderosas que cualquiera de las afirmaciones que he encontrado en el espiritualismo de la Nueva Era o de las filosofías orientales porque Jesús es Dios y su presencia es suficiente para validarme. Él me aprueba y me busca.


Yo podría fácilmente haberme quedado contenta con ser la versión de la Delfina que ganó el juicio y tenía un millón de maneras de desarmar el trauma cada vez que asomaba su cabeza.. Esa Delfina hubiera ayudado a muchas personas y hubiera tenido una buena vida. Pero haber descubierto que es posible liberarse 100% del trauma es lo que cambió todo. Ya no soy más solamente esa artista la cual tenía una historia -- soy una libertadora, una guerrera, una mujer llena de fe que ha sido llamada a liberar a mujeres de la esclavitud del abuso sexual a través de mi arte. Ya no se supone que mi vida es para inspirar a otros, sino que mi vida pasa a ser el estándar de lo que es posible para cualquiera que quiera curarse y liberarse de su pasado.


Yo sigo creciendo, curándome, aprendiendo, cambiando, evolucionando, y madurando todos los días. Pero el TEPT se me fue en un 100% al igual que el dolor y la depresión. Yo hoy soy una persona segura e inquebrantable porque mi libertad no está arraigada a mi capacidad de sanar, sino que está arraigada a la capacidad de ÉL como Curador. Entonces hoy vuelvo a decir lo que dije en la película, y esta vez lo digo sintiéndolo. Si yo puedo sanar, tú puedes sanar.



The Coverup Girl 

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